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La
Congregación acoge a quienes se sienten llamados por el Señor a ser
Misioneros del Espíritu Santo, para ayudar a cada uno a discernir los
signos de su vocación y orientarlo por los caminos que propicien su
respuesta. Entre
tales signos es preciso comprobar, no sólo la idoneidad general para la
vida consagrada como sacerdote, diácono permanente o hermano coadjutor,
sino también la inclinación y la capacidad efectiva para asimilar nuestro
espíritu, misión y estilo de vida. Para ingresar al Postulantado es necesario:
A un joven que quisiera entrar a la
Congregación…
… le pediría que tenga
dos amores y disposiciones en su corazón y en su mente:
P.
Ismael Gómez Gordillo Morales, MSpS. … le recomendaría el
propósito firme de no querer otra cosa sino hacer la voluntad divina,
aunque cueste lo que cueste. Y le pediría que tenga paciencia y
perseverancia, sabiendo que solamente un amor acendrado a la Congregación
puede salvar todos los obstáculos. P.
Alfonso Alcalá Alvarado, MSpS. … le pediría que, después
de Dios, conozca y ame a Nuestros Padres Fundadores y se enamore de la
Congregación para servirla con fidelidad. P.
Gerardo Albarrán Wario, MSpS.
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