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A través de estas líneas
quiero compartir algunos aspectos del trabajo que los Misioneros
del Espíritu Santo1
desarrollan en favor de los sacerdotes. Lo haré en tres breves
puntos:
-
Un poco de historia para entender el
complejo contexto en que nació esa Congregación.
-
Espiritualidad sacerdotal en el que se
aborda el marco referencial y el dinamismo que impulsa todo el
trabajo.
-
Servicios a los sacerdotes. Aquí se
detallan de manera concreta, los proyectos, contenidos, sedes y
responsables. Espero que pueda ser de alguna utilidad para
quienes se interesan en este sugestivo campo del servicio a los
sacerdotes en el fecundo huerto de la Iglesia.
1. Un poco de historia
La Congregación de los
Misioneros del Espíritu Santo nació con vocación de servir a los
sacerdotes. Cuando el Venerable Siervo de Dios, el padre Félix de
Jesús Rougier2
la fundó en la ciudad de México el año de 1914, en plena Revolución,
había en su mente y en su corazón un deseo que iluminaría las tareas
posteriores del nuevo Instituto. Este deseo pasó a formar parte de
las Constituciones quedando expresado de la siguiente manera:
Nada de lo que mira al sacerdocio nos deber ser indiferente3.
Así, una urgente necesidad de la Iglesia quedaba cubierta en forma
carismática con el nacimiento de ese Instituto. Dios habla a través
de los acontecimientos.
La coyuntura de la historia,
dio pie para que esta «obra sacerdotal», deseada y promovida por los
obispos mexicanos, naciera y creciera porque era necesaria en el
México de aquel entonces. El ejército constitucionalista mandado por
Carranza y Obregón, el año de 1914, trajo una desolación al país
nunca vista. La Iglesia Católica y los sacerdotes fueron
especialmente el blanco de esa revuelta sin precedentes. Asaltos a
templos, confiscación de seminarios, casas episcopales y
parroquiales; prisión de sacerdotes, quema de confesonarios,
«fusilamiento» de imágenes sagradas, profanación de ropas litúrgicas
y objetos sacros y de las mismas especies eucarísticas. Los
sentimientos de los católicos fueron heridos profundamente.
La Constitución de Querétaro
de 1917 no hizo sino poner por escrito el anticlericalismo que se
vivía entonces. Fue una ley que se prestó a la posterior persecución
de quienes se declaraban católicos. Especialmente los sacerdotes
quedaban marginados al no ser reconocidos.
El gobierno del general
revolucionario Plutarco Elías Calles, de 1924 a 1928, fue una dura
experiencia para los católicos puesto que emitió una absurda ley que
regulaba el culto religioso. Esta ley fue conocida con el nombre de
su autor: Ley Calles. Su entrada en vigor provocó que los
obispos decidieran la suspensión del culto en todo el país. Entonces
brotó el levantamiento armado espontáneo de los católicos. El
gobierno, despectivamente le llamó la guerra cristera, pero ese
nombre revelaba el sentido profundo por el que los católicos había
tomados las armas.
Durante esos años de luchas
intestinas, el Estado buscaba eliminar a la Iglesia Católica,
quitando todo el influjo que ésta ejercía sobre el pueblo. Se
asesinaron al menos a un centenar de sacerdotes, sólo por odio a la
fe. Este fue el caldo de cultivo en donde nació una Congregación que
ha buscado a través de sus raíces y de su propia historia: Dinamizar
el servicio a los sacerdotes; siguiendo el ejemplo de Nuestro Padre
Fundador y en respuesta al carisma recibido, buscando con
creatividad nuevos caminos de acercamiento a ellos. Esta tarea es
urgente sobre todo en estos días en los que los Pastores, más que
nunca, viven abrumados por las necesidades de su grey4.
2.
Espiritualidad sacerdotal
Los Misioneros del Espíritu
Santo forman parte de una corriente de espiritualidad sacerdotal más
amplia. La Venerable Sierva de Dios, Concepción Cabrera de Armida5,
mística laica, cuya vida y obra escrita dio origen a la
Espiritualidad de la Cruz, fue la inspiradora y el canal para
generar en la Iglesia lo que se conoce como Familia de la Cruz. Es
un conjunto de Congregaciones Religiosas y Asociaciones Laicales que
buscan vivir el sacerdocio bautismal en plenitud, con un talante
sacerdotal. Todas las obras que participan de esta espiritualidad
están empapadas de un carisma que tiene como propio el espíritu de
Cristo Sacerdote y Víctima y quiere encarnarlo en todos los estados
posibles de vida. El tronco fundamental de esta dilatada familia son
las cinco Obras de la Cruz6,
que se mencionan a continuación:
-
El Apostolado de la Cruz (1894). Mediante unas sencillas
reglas de vida invita a sus asociados, laicos y laicas, sacerdotes
religiosos, religiosas y obispos a vivir plenamente el misterio de
la fecundidad cristiana ejerciendo el sacerdocio bautismal.
-
Las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de
Jesús (1897). En su lema, Por ellos me consagro,
expresan su tarea en la Iglesia: a través de la adoración perpetua
del S. Sacramento oran y se entregan por los sacerdotes.
-
La Alianza de Amor con el Sagrado Corazón de Jesús (1909).
Propone a quienes quieran vivir más radicalmente su vocación
laical, una vida comprometida en la oración y las obras de
misericordia, especialmente dirigidas en favor de los sacerdotes.
-
La
Fraternidad de Cristo
Sacerdote (1912). Es una asociación de
sacerdotes tanto seculares como religiosos que promueve la
santidad del sacerdocio ministerial a través de la amistad, los
encuentros y la vivencia común del espíritu de la Cruz.
-
Y finalmente los mencionados
Misioneros del Espíritu Santo
que tienen, entre otras tareas, la de animar a las cinco obras de
la Cruz y hacer efectivo el carisma sacerdotal heredado de la Sra.
Cabrera y de su fundador, el padre Félix Rougier.
En los casi noventa años de su
existencia, nuestra Congregación ha buscado de muchas maneras servir
a los sacerdotes. Ha habido una sana tensión entre nuestras
prioridades carismáticas y la misma realidad. Se ha recordado
frecuentemente entre nosotros que: Al afirmar que nuestro carisma
es esencialmente sacerdotal, el modo de vivirlo consistirá
fundamentalmente en el don de nosotros mismos, o en un ofrecimiento
sincero de nuestra vida entera a Dios y al hombre. Vivir el
sacerdocio de Jesús implica esa doble dimensión, hacia Dios y hacia
el hombre. Hacia Dios en una actitud de fidelidad y de obediencia,
de entrega y de contemplación, y esto especialmente a través del
misterio eucarístico. Hacia el Hombre en una actitud de misericordia
y de servicio, de testimonio y de solidaridad fraterna7.
Nuestra misión es
esencialmente sacerdotal, pero no se agota en el servicio exclusivo
a los sacerdotes. Aquí quiero referirme sólo a este campo
preferencial en la misión de nuestra Congregación.
En el momento actual nuestro
servicio en esta línea se concreta de la siguiente manera: ante
todo, una convicción de los que formamos la Congregación de que
nuestra institución nació para servir a los sacerdotes. Este
servicio es por tanto una veta preferencial. Las Constituciones de
los Misioneros del Espíritu Santo, hablando de la misión presentan
un orden de prioridad en los destinatarios: Los sacerdotes están
llamados por su consagración a una configuración peculiar con
Cristo, Cabeza y Pastor de la Iglesia y bajo la autoridad del
Obispo, y son los principales responsables en la edificación del
Pueblo Sacerdotal. Por eso, ellos son los primeros destinatarios de
nuestra misión pastoral. Dedicaremos a su servicio lo mejor de
nuestros esfuerzos y recursos personales y comunitarios8.
Se ha buscado concretar este
artículo en diferentes formas. El servicio pide conocer las
necesidades, adaptarse y estar a la altura de los destinatarios.
3.
Servicios a los sacerdotes
Se tienen las siguientes
tareas de servicio directo en favor de los sacerdotes:
Hay una efectiva
disponibilidad a la petición de los obispos que solicitan la
dirección espiritual en sus seminarios, y en algunos casos también,
en la enseñanza de diversas materias en los mismos.
Podemos mencionar nuestro
servicio en los seminarios de Los Ángeles, California, Portland,
Oregon en Estados Unidos; el de San José de Costa Rica, Centro
América. Y los de Monterrey, Guadalajara, México D.F., Durango, San
Luis Potosí, Mérida, Tabasco, Tlapa, León, Querétaro, etc., en la
República Mexicana.
Dos comunidades de Misioneros
del Espíritu Santo, una en la ciudad de México, Casa de Cristo
Sacerdote9
y otra en la ciudad de Monterrey, N.L., Comunidad de Servicio
Sacerdotal10
ofrecen el personal cualificado que atiende a las peticiones de
distintas diócesis para dar cursos de formación, conferencias,
retiros y ejercicios espirituales para sacerdotes, diáconos y
seminaristas. Son comunidades de «puertas abiertas» para el clero
diocesano; en un ambiente de familiar amistad se ofrece lo que se
tiene.
La participación activa de los
Misioneros del Espíritu Santo que estando en templos o parroquias se
insertan en las tareas diocesanas, asimilando y haciendo suyos los
planes pastorales de cada diócesis. Se busca estar presentes en las
reuniones decanales en abierta actitud de apoyo y servicio a los
obispos y sacerdotes.
A nadie se le escapa la
necesidad de que los sacerdotes, siempre inmersos en el trabajo
pastoral y asediados por innumerables pendientes que exigen su
presencia y esfuerzo, separen un tiempo para dedicar a su propia
relación con Dios y consigo mismos. Sólo así pueden estar en
condiciones de ofrecer lo mejor de sí a sus fieles. Ya nos los
recuerda el Papa Juan Pablo II: La formación permanente es
expresión y exigencia de la fidelidad del sacerdote a su ministerio,
es más, a su propio ser. Es pues, amor a Jesucristo y coherencia
consigo mismo. Pero es también un acto de amor al Pueblo de Dios, a
cuyo servicio está puesto el sacerdote. […] La formación permanente
es necesaria para que el sacerdote pueda responder debidamente a
este derecho del Pueblo de Dios12.
Nuestra Congregación ha
realizado la promoción de la formación permanente de los sacerdotes
diocesanos a través de esquemas funcionales que se proponen a las
diócesis para que, en autogestión, ofrezcan la posibilidad a todos
los presbíteros de un tiempo dedicado a esta apremiante necesidad.
La propuesta ha sido mediante un proyecto integral, ofreciendo
asesoramiento a la Comisión del clero y el trabajo con todo el
presbiterio para elaborar el proyecto.
El proyecto consta de los
siguientes elementos:
-
Objetivo de la Formación
Permanente.
-
Marco Doctrinal.
-
Análisis de la realidad del
clero de la diócesis.
-
Programación de espacios,
actividades y temáticas.
-
Equipo responsable de la
formación permanente.
-
Evaluación del proyecto.
Nuestra colaboración consiste
en:
-
Asesorar al equipo de
Formación Permanente o a la Comisión del clero.
-
Proporcionar materiales para
los espacios de formación.
-
Programar y evaluar con el
Equipo de Formación Permanente.
Se han publicado los
Itinerarios Sacerdotales 113,
214
y 315 que sirven como material de apoyo para algunos de los temas a tratar
y de manera especial para las reuniones mensuales de los decanatos.
Proyectos existentes:
En la República Mexicana:
-
Diócesis de Texcoco: 180
sacerdotes. Proyecto a cinco años (2000-2004).
-
Diócesis de Tlapa: 40
sacerdotes. Proyecto a cinco años (2001-2005).
-
Diócesis de Tabasco: 110
sacerdotes. Proyecto a cinco años (2002-2006)
-
Diócesis de Querétaro: 160
sacerdotes. Proyecto a cinco años (2002-2006).
-
Diócesis de Tula: 80
sacerdotes. Proyecto a tres años (2003-2005).
-
Arquidiócesis de Morelia:
450 sacerdotes. Proyecto a cinco años (2003-2007).
-
Diócesis de Cuernavaca: 135
sacerdotes. Proyecto a tres años (2004-2006).
-
Comunidad Trapense de
Jacona, Zamora. Proyecto a tres años.
En otros lugares:
-
Conferencia Episcopal de
Colombia: 21 diócesis del país. Proyecto a cinco años.
-
Vicariato Apostólico Nuflo
de Chávez, Bolivia: Está por elaborarse el proyecto para cinco
años con todo el presbiterio.
El trabajo de la Formación
Permanente ha contado con la valoración muy positiva de los obispos
y sacerdotes de las diócesis en las que se ha puesto en acción.
Es un macroproyecto que abarca
distintos trabajos pastorales de evangelización, capacitación
bíblica, casa de ejercicios, biblioteca y dos centros de trabajo
especialmente dirigidos a los sacerdotes a los que nos referimos
aquí:
1. La Fundación Rougier.
Esta casa de servicio sacerdotal, pretende tender la mano al
sacerdote con problemas de adicción. Tiene su origen también en el
celo sacerdotal y en el carisma del padre Félix Rougier que trabajó
durante muchos años para ofrecer a los sacerdotes lo mejor de su
Congregación. Él invitaba a sus religiosos a disponer, no sólo de
casas para sacerdotes, sino de una actitud de caridad exquisita:
En ellas recibiremos con sumo cariño y amabilidad a todos los que se
presenten a recibir hospitalidad en nuestras casas… Recibiremos a
los .sacerdotes que estuvieren fuera de su camino con más caridad,
si cabe, que a los otros. Son otros Cristos, amados de Jesús, y si
son ovejas perdidas, nuestra misión especial es buscarlas,
encontrarlas y volverlas a llevar al Redil con todo amor y a toda
costa nuestra. Si están mal con su obispo haremos cuanto sea posible
por componer las cosas. Haremos por ellos lo que en su caso
desearíamos que hicieran por nosotros. Si no tienen dinero para
comprarse vestidos, para viajes necesarios o para ver médicos y
proporcionarse medicamentos, les daremos como si fueran de la
comunidad. Y en cierto sentido lo son, pues son de Jesús. Si
cayeron, pensaremos que también cayó San Pedro y que Jesús lo buscó,
lo convirtió y no dejó de amarlo. Ya que el corazón de Jesús nos los
manda, los recibiremos de su mano, es decir, con toda el alma, y se
los devolveremos tal como Él los quiere… Debemos nosotros amar a los
sacerdotes, todos, como Jesús los ama17.
En enero de 1994, se abrió
esta casa sacerdotal para ofrecer un programa terapéutico dirigido a
aquellos sacerdotes, y en algunas ocasiones a religiosas, que se
encontraran aquejados por problemas de tipo adictivo, emocional o
psicológico, y con necesidad de una ayuda profesional a estos
niveles. Esta modalidad de casa sacerdotal se abrió con el nombre de
«Fundación Rougier»18.
Es una de las tres casas de este tipo que existen en la actualidad
en la República Mexicana, junto a la casa Alberione en
Guadalajara19
y a la Casa de la Arquidiócesis de México20
y responde a una necesidad evidente para todo el clero y la vida
religiosa masculina.
La mayor parte de las
actividades relacionadas con el programa terapéutico, se desarrollan
en su centro operativo, dado que el programa se imparte bajo la
modalidad de internado. Otras actividades, como las que tienen que
ver con entrevistas, valoraciones y seguimiento, se realizan en las
oficinas ubicadas en el campus21.
Se imparten también «Cursos de
Prevención», con una duración de un día completo, dirigidos a
sacerdotes y religiosos que se interesan por reflexionar sobre el
tema de la prevención en la vida religiosa y sacerdotal.
La estadística de la
Fundación Rougier hasta el momento actual, nos ofrece los
siguientes datos: Han recibido su programa terapéutico (1994-2002)
30 religiosas y 380 sacerdotes. El 80% de los sacerdotes atendidos
han sido de la República Mexicana, el resto, de 14 países distintos.
2. El Centro de
Investigación y Entrenamiento en Pastoral (CIEP)22.
Desde hace más de diez años, en la ciudad de México hay una escuela
de capacitación pensada especialmente para los sacerdotes,
religiosos y religiosas o laicos a los que se denomina «agentes de
pastoral». Se dirige preferentemente a quienes atienden la formación
de seminarios diocesanos o de institutos religiosos. Se ofrece una
licenciatura en dirección espiritual, un diploma do en
Espiritualidad de la Cruz y diversos cursos.
El CIEP funciona
prácticamente todo el año. Se destacan los cursos de capacitación en
la entrevista personal para adiestrar en el arte de la dirección
espiritual. Los esfuerzos de este Centro están orientados a mejorar
la calidad de la formación de los sacerdotes y religiosos a través
de una utilización adecuada de las ciencias psicológicas y
espirituales; es un aprendizaje interdisciplinar y vivencial que
plantea responder a las necesidades de la Iglesia en el mundo
actual. Cuenta con un amplio personal cualificado para desarrollar
las tareas mencionadas. La escuela es frecuentada por sacerdotes,
religiosos y religiosas de muchas diócesis de México y durante los
cursos de verano, por algunos de Estados Unidos, Centro y
Sudamérica.
Es un servicio de carácter
asistencial dirigido a los sacerdotes diocesanos. Tiene como
objetivo facilitar espacios y medios para la integración personal
del clero. Ofrece cuidado del nivel físico: visitas médicas,
gimnasio, apoyo económico para medicamentos, casa para vacaciones,
ayuda a enfermos y ancianos. Y desarrollo de los aspectos
psicológico y espiritual mediante cursos, retiros, apoyo psicológico
o psiquiátrico. Este servicio, fundado por la Congregación de
Misioneros del Espíritu Santo, es coordinado exclusivamente por
laicos.
Las siguientes áreas que
mencionamos a continuación, están pensadas para ayudar al trabajo
pastoral de los obispos y sacerdotes:
Consiste en la aplicación de
un plan pastoral para las parroquias. Ofrece especialmente a los
párrocos una estructura de organización pensada para implicar en las
tareas pastorales a todos los laicos que forman el territorio
parroquial. Busca animar el proceso de vida cristiana, desde los
sacramentos de iniciación hasta la madurez, a través del espíritu de
Cristo Sacerdote y Víctima. Lleva el nombre de «Sistema Integral de
Evangelización» (SINE) porque aspira a formar cristianos
evangelizados que a su vez sean evangelizadores. Se subraya el
aspecto misionero de la Iglesia. Se ha aplicado en di versas
parroquias de México, América Latina y España con excelentes
resultados.
La formación de un amplio
movimiento de evangelización, pensado especialmente para campesinos
y obreros, llamado Escuelas de la Cruz, es una eficaz herramienta
para los obispos y párrocos de zonas campesinas, muchas veces
apartadas de los centros urbanos. Se busca llevar el mensaje
kerigmático y ayudar a los cristianos de esos núcleos a tomar un
compromiso responsable en la vivencia de la fe. Este modelo se ha
aplicado con éxito en la mayoría de los países de América Latina.
Estos servicios que hemos
mencionado, quieren ser un apoyo a la realidad de los pastores de
hoy, muchas veces abrumados por las necesidades de sus fieles,
expuestos al secularismo, cargados de innumerables
responsabilidades. Estamos invitados a acercarnos a servir a los
sacerdotes, a estar presentes en la vida del clero diocesano en
actitud de fraternidad, a favorecer la cercanía y la amistad; la
comunión, la entrega26.
En cada tarea que realizamos en favor del clero diocesano queremos
tener presentes las palabras del fundador: Veremos con grande
interés todo los referente al Sacerdocio y ayudaremos a los
Sacerdotes en todas las formas posibles27.
Carlos F. Vera
Soto, MSpS28
(Artículo tomado de la
Revista de la
Congregatio Pro Clericis, Sacrum Ministerium. Año IX,
1/2003),
2 El padre Félix de Jesús Rougier
Olanier nació en Meilhaud, en Auvernia, Francia, el día 17
de diciembre 1859. Entró con los padres maristas a los 19 años e
hizo sus estudios en Francia y Barcelona, España. Fue ordenado
sacerdote el 24 de septiembre de 1886. En 1900 se le dio la
orden de ir a México capital. En esta ciudad, providencialmente
conoció a la señora Concepción Cabrera de Armida que le propuso
fundar los Religiosos de la Cruz. Viaja a Francia en 1904 para
obtener el permiso de sus superiores, que le es negado. Tras
diez años separado de México y de Conchita, por fin se le
concede el permiso de fundar el nuevo Instituto y regresa a
México en 1914. Después de una vida entregada a la Iglesia
Mexicana y habiendo sufrido, como todo el clero, la persecución,
murió santamente en la ciudad de México el 10 de enero de 1938.
Juan Pablo II lo ha declarado Venerable el 19 de diciembre de
2000. (Congregatio de Causis Sanctorum, Beatificationis el
Canonizationis Servi Dei Felicis a Jesu Rougier. Positio super
virtutibus, n° 692, Mexicana, Roma 1991, 1, 26-167).
3 Palabras del Padre Rougier citadas
en: Misioneros del Espíritu Santo,
Constituciones y
Determinaciones, México 1994, 102.
4 Jorge Ortiz, Sup. Gral.,
En la
Iglesia y al servicio de la Iglesia, Circular 7, México 2001, ed.
privada, 22.
5
Concepción Cabrera de Armida nació en San Luis Potosí, el 8 de
diciembre de 1862. Desde pequeña dio muestras de una gran piedad
y una profunda vida espiritual. Se casó el 8 de noviembre de
1885, tuvo 9 hijos y enviudó en 1901. Recorrió todas las etapas
de la vida mística y fue una fecunda escritora espiritual. Desde
el anonimato voluntario supo fecundar a la Iglesia con sus
escritos y aun influir en la vida y formación de los clérigos.
Conchita desarrolló una actividad apostólica inusitada para una
mujer, seglar y viuda. El episcopado la valoró y escuchó con
respeto y atención. Murió con fama de santidad el 3 de marzo de
1937 dejando a la Iglesia un tesoro de escritos místicos. Fue
declarada Venerable por el Papa Juan Pablo II el 14 de diciembre
de 1999. (Cf., J. M. Padilla, Concepción Cabrera de Armida, 1,
1981, II, 1982, III, 1986, México).
6 Las
cinco Obras de la Cruz consideran a la Venerable Concepción
Cabrera de Armida como madre espiritual.
7 Jorge
Ortiz, Sup. Gral., Nuestra misión: ¡Todo un reto!, Circular 2,
México 1999, ed. privada, 25-26.
8 Misioneros del Espíritu Santo,
Constituciones y Determinaciones,
Art. 55. Los sacerdotes, México 1994, 101-102.
12
Pastores dabo vobis, n° 70.
13 M.
Rubín de Celis – C. Félez – I. Gómez Gordillo, Itinerario
sacerdotal 1. Proceso de formación permanente para el
crecimiento espiritual del sacerdote diocesano, México 20012.
14 C.
Félez – J. Molina – I. Gómez-Gordillo, Itinerario Sacerdotal 2.
Proceso de formación permanente para el crecimiento integral del
sacerdote diocesano, México 2002.
15 C.
Félez – J. Molina – I. Gómez-Gordillo, Itinerario Sacerdotal 3.
Proceso de formación permanente para el crecimiento integral del
sacerdote diocesano, México 2003.
16 La
sede de este centro, se encuentra en la calle de Moneda 85-A,
Tlalpan Centro, 14000 México, D.F.
cefej@sedet.com.mx
17 F.
Rougier, Escritos Circulares-Cartas I y II, Madrid 1989, 184.
18 El
centro operativo de la Fundación Rougier, se encuentra
actualmente localizado en el kilómetro 31 de la carretera
México-Pachuca, Hacienda «Ojo de Agua», Estado de México, y su
domicilio fiscal en Moneda 85-A, Tlalpan. Coordina el proyecto
e! P. Roberto Rodríguez C. M.Sp.S.
19
Atendida por hermanas religiosas de San Pablo.
20 El
clero diocesano ayudado de un equipo laico coordinan este
servicio.
21 El
Campus se encuentra en un sitio distinto, en la calle de Moneda
85-A, Tlalpan Centro, 14000 México, D. F.
25 El
fundador y actual responsable de las Escuelas de la Cruz, es el
P. Javier Ascencio Dávalos M.Sp.S.
escuelacruz@hotmail.com
26
Cf. Jorge Ortiz, Sup. Gral.,
Nuestra misión: ¡Todo un reto!,
Circular 2, México 1999, ed. privada, 85.
27 F.
Rougier, Escritos Circulares-Cartas I y II, Madrid 1989, 68.
28 El
P. Carlos Fco. Vera, es doctor en Historia Eclesiástica por la
P. Universidad Gregoriana. Actualmente trabaja en la
investigación y difusión de la Espiritualidad de la Cruz.
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