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SEQUÍA,
TEMBLOR
Y LÁGRIMAS |
Ismael Gómez Gordillo M., M.Sp.S.
En junio pasado nuestro planeta estuvo
enfermo, con síntomas de deshidratación en nueve estados del norte de México y
escalofríos en Puebla y alrededores, que nos hicieron temer una recaída del 85,
que tantas lágrimas nos hizo correr. Los expertos nos dicen que son fenómenos «del
Niño», calentamiento de la corteza terrestre y sus consecuencias.
El pensador español Ortega y Gasset decía
que cada uno es "yo y mi circunstancia". Esto nos hace cavilar si en nuestra
vida social no andamos en México igual que la corteza terrestre, con sequías en la UNAM,
temblores de Gobierno y lágrimas de desempleados e inseguridad en las calles.
SEQUÍA EN LA UNAM
La Universidad Autónoma de México (UNAM)
ha secado sus fuentes en la larga huelga que ha puesto en jaque desde el Rector hasta el
último estudiante de buena voluntad, por unos «paristas» intransigentes y notable
minoría («Consejo General de Huelga») que aparecen o anacrónicos o más preocupados
por vengarse del FOBAPROA que por abrir horizontes científicos al futuro de la nación.
El pretexto son las cuotas universitarias
(ridículas, por cierto) y el chantaje no repetir la represión del 68. Ojalá me
equivoque en este juicio, pero, sea lo que sea ha habido una sequía de sensatez, de
espíritu de estudio, de objetivos claros como el de "el estudiante que
estudie".
Sin duda esto ha modificado el entorno
escolástico de muchas familias e instituciones, como una sequía compromete en el entorno
ecológico. Si no nos distinguíamos, en cuestión de calidad, por una altura
universitaria nacional (diversa de personas particulares eminentes), ahora pienso que
hemos dado un paso atrás todavía. La ausencia de campo universitario para estudiar y
aprender, avanzar y superarnos en capacitación y nivel cultural producirá, como en el
agro, cosechas desnutridas.
TEMBLOR DE BUEN GOBIERNO
Las ante-pre-candidaturas presidenciales
(¡dos años antes de las elecciones!) han polarizado de tal manera al Gobierno, que no
gobierna sino que prepara el andamiaje para no quedar excluido en sus partidos y
personalidades. Un ejemplo es "el blindaje" que ha decretado la Secretaría de
Hacienda, asegurándose con préstamos millonarios y dejando de lado la esperadísima
«reforma fiscal».
También en el Distrito Federal nuestro
Regente Cuauhtémoc Cárdenas ha estado más empeñado en promover su propia candidatura
en el PT y en otros foros, o en apoyar a candidatos de su partido, que en solucionar
problemas importantes de la Ciudad, que se tambalea más por estas causas que por los
grados en la escala de Richter, que buenos sustos nos han pegado.
Además ahora los pre-candidatos priistas
están hablando con grandes analogías de haber siempre rechazado el sistema económico
(neoliberal) que sabemos que siempre habían apoyado. Esto nos hace «temblar» la cabeza
de aquí para allá para poder escoger cuál o qué partido propone soluciones al país en
el 2000, tan mitificado por sus tres ceros de novedad.
LÁGRIMAS DE INSEGURIDAD
Y DESEMPLEO
Un joven hermano de Congregación decía
consternado "la delincuencia ya llegó a mi cuarto", haciendo alusión a que su
compañero de habitación acababa de ser asaltado con pistola en el microbús. En efecto
al poco tiempo también él fue asaltado de igual manera. Todos, todos tenemos anécdotas
de éstas, con diverso grado de violencia. Además, entre nuestras familias y amistades
¡cuántos han perdido sus empleos por la fusión de bancos o por la fusión de empresas
transnacionales que incluyen siempre recorte de personal nacional!
UNA SEÑAL EN EL CAMINO
Jesús nos enseñó el lenguaje de los
signos para conocer los tiempos de Dios. Yo quiero encontrar algo en ese episodio en que
Jesús mira a quienes lo seguían por más de tres días y parecían "ovejas sin
pastor", a lo que Él acude con compasión mesiánica con dos respuestas: su palabra
y el pan multiplicado. Después de alimentarlos con la palabra del Padre misericordioso,
pregunta a los apóstoles ¿qué haremos con esta multitud hambrienta? Despedirlos a sus
casas argumentan los apóstoles sería enviarlos a la muerte
("desfallecerían" es el verbo usado en el texto). Entonces Jesús les dice una
palabra y mandato misterioso: "DENLES USTEDES DE COMER".
Así me siento yo ante esta situación de
sequías, temblores y lágrimas: consciente de la dificultad nacional hacia adelante, con
"hambre y sed de justicia, paz, gozo en el Espíritu" y sin querer «volver al
pasado» de presidencialismo, hegemonía priista, simulaciones en las cámaras
legislativas y un poder judicial servil. No queremos perder tiempo y dinero en promesas
fatuas (campañas largas y costosas), pero tampoco exponernos a asesinatos manipuladores
de los tiempos por emergencias impuestas.
Jesús nos dice a ti (honrado ciudadano/a
común y corriente) y a mí (curita socializado): "denles ustedes de comer".
Me pregunto si, en el nombre Cristo Jesús,
Señor de la Historia, no hemos de centrar en NOSOTROS las fuentes de toda solución con
auténtica democracia, sin esperar de super-hombres (civiles o religiosos) soluciones
mágicas. Asumir nuestra responsabilidad de organizarnos con auténtica representación
(sin diputados y senadores desconocidos, ambiciosos, indisciplinados y faltistas a sus
responsabilidades).
En terreno religioso no se trata de
retornar a una «Iglesia de Cristiandad» en que dogmática y verticalmente se imponían
las consignas de todo género (incluyendo la Inquisición para los discrepantes),
justificado quizá por ignorancias y vandalismos, con un sabor de fascismo sacralizado,
canonizado por hombres excepcionales que todo lo sabían, todo lo decidían y todo lo
excusaban con un iluminismo divino, cuyos renuevos aparecen hoy por aquí y acullá. Se
trata de que tan religioso es participar en una Eucaristía como en elegir un buen
gobierno civil. La Misa es religiosidad sagrada; emitir el voto electivo de autoridades
civiles, con discernimiento y compromiso, es religiosidad de la dignidad de la persona
humana "creada a imagen y semejanza de Dios". Lo uno nos «religa» a Dios
salvador de los hombres, lo otro nos «religa» a nuestros hermanos creados inteligentes
por el Padre y por quien Cristo murió para redimirnos de toda tiniebla, sequía, temblor
y lágrima, guiados por el Espíritu Santo y no por el espíritu de imposición, elitismo
despectivo y discriminaciones.
Una película de esta temporada se intitula
«sexo, pudor y lágrimas». Escuché por radio al autor de la canción que decía que el
mensaje era que amaba tanto a su pareja que cualquiera de los tres elementos era signo de
amor, sin exclusividad de ninguno. Tomé el título de este artículo inspirado en esa
trilogía, pero aquí para decirnos que cualquiera de esos tres males, sequía, temblor y
lágrimas, referidos a nuestra vida social de final de siglo, en México y en
Latinoamérica en general, son presencia de «tinieblas» que el Padre de las luces (cf.
Primera carta de san Juan, cap. 1) no quiere para nosotros y que hemos de luchar con
solidaridad lúcida y fraterna por superar participativamente con:
abundancia de corresponsabilidad
universitaria,
consistencia de un gobierno por el bien
común y
felicidad de una economía al servicio de
la persona y no del capital, según lo que Juan Pablo II ha proclamado en nuestro más
específico documento La Iglesia en América».
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