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El IVA va mal

P. Ismael Gómez Gordillo Morales, MSpS.            
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¿Te has fijado que el Impuesto de Valor Agregado (IVA) tan discutido para Medicinas, Alimentos y Libros forma la palabra MAL con sus iniciales? ¿No será una anuncio profético como el del libro bíblico de Daniel ante el rey opresor?

Mal le pareció a Jesús de Nazareth, en una ocasión en que seguramente los Saduceos le echaron el fisco al Maestro para ponerlo en aprietos:

“Cuando llegaron a Cafarnaúm, los que recaudaban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le dijeron: “No paga vuestro maestro las dos dracmas? Contestó: Sí. Cuando entró en casa Jesús se le adelantó y le preguntó:

¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo ¿de quién cobran impuestos, de los hijos o de los extraños?

Contestó que de los extraños y Jesús le dijo:

Luego los hijos están exentos. Pero para no dar motivo de escándalo, ve al lago, echa un anzuelo y el primer pez que pique agárralo, ábrele la boca y econtrarás una moneda. Tómala y paga por mí y por ti”. (Mateo 17,24-27). 

Democráticamente debemos hablar de esto en México, aunque no lleguemos a los tecnicismos de los expertos, como en casa hemos de saber “primeros auxilios”, aunque no seamos médicos y ni siquiera enfermeros.

A mí, con esos tres IVA me va muy MAL. Hago gastar a mi comunidad en MEDICINAS unos 500 pesos al mes; los ALIMENTOS entre nosotros, con  estudiantes de Teología en la pujanza de su juventud, son el gasto mayor; y vivo en los LIBROS, para la “formación permanente” activa y pasiva, para descansar y soñaba con producir uno nuevo.

Ahí empieza, creo yo, el “detonante en cadena” de cada una de nuestras personas, hacia nuestras familias, religiosas o de sangre, y de instituciones enteras. No veo por dónde – en este mes de abril 2001 que esto escribo – del Gobierno vayamos a recibir “un poquito más” de vuelto, o quién se vaya a quedar con ese honrado “poquito más” de muchos ¡ojalá fueran los niños de la calle!.

Estos argumentos caseros, entre otros miles más amplios, “video-caseteados” y televisados, fundamentados o visceralmente afrontados, han llenado las páginas de periódicos, las agresiones mutuas de Partidos y las prudencias de la Conferencia Episcopal que nos ayuda a formar criterios. El Congreso de la Unión recibe la marejada, que se ha hecho tempestad, y busca hacer salir el barco nacional adelante, en el mar de la historia global.

* * * * * * * * * * * * *

Aquí me toca proponer las cosas “a la luz de Cristo”, como aprendí del Concilio Vaticano II en su decreto sobre la vida de los Presbíteros (“Presbyterorum Ordinis”) cuando me hablaba de mi papel profético posible. Estaba en Roma, a punto de terminar la licenciatura en Teología y pedir ser ordenado Sacerdote y el panorama parecía excluirnos de la historia, sin horizonte válido para los curas y saliéndose  muchos de mis compañeros y amigos, ya ordenados sacerdotes o por hacerlo.

Entonces aprendí que podría ser “profeta en la ciudad” de muchas maneras, entre las cuales estaba “tratar los acontecimientos de la vida a la luz de Cristo”. Eso he tratado de hacer en estos artículos y lo voy a tratar de hacer ahora, con el riesgo de todo profeta: el rechazo y la expresión despectiva: “pobre tonto” “ingenuo”.

Jesús, en el pasaje mencionado (que date el trabajo de buscar en los Evangelios) manda a Pedro que saque el impuesto de la boca de un pescado, con lo que pudo pagar por él y por el Maestro.

El enfoque de Jesús es el que me parece “novedoso”: ¿quién debe pagar el hijo o el advenedizo?

Si nuestros esforzados impuestos van a pagar, en buena medida, la deuda bancaria del IPAB, disfraz del FOBAPROA ¿quiénes son los hijos y quiénes los advenedizos? “Neo-liberalismo” significa, de hecho, “inversión libre”, “extranjera” prácticamente. Esa es la que el sistema neoliberal defiende con pragmatismo, para no ahuyentarla y descapitalizarnos, la inversión extranjera. ¿Por qué no se sacan recursos de sus inversiones, de la austeridad en las convenciones de primer mundo con ellos, y de su compromiso sin deudas impagables con nuestro cuarto mundo con sentido humanitario y solidario?

Cuando el profeta aborda estos argumentos ¿te has fijado que hay dos reacciones extremas? Una es “descalificarlo” porque no son cosas de Dios, sino del César. Otra es exclamar “qué profundo” y dejar de nadar por miedo a ahogarse. Yo te invito a seguir pensando hasta asumir una actitud propia “a la luz de Cristo”.

Ahí va un trabalenguas: el impuesto IVA o es impuesto o no es impuesto, pero como es impuesto pues va a ser impuesto.

En qué términos va a ser esto, es lo que le toca al Congreso que nos representa, y a nosotros nos toca hacerles presentes nuestras voces, quejas, caricaturas y corridos musicales, que así es como nos reímos de nuestras tragedias nacionales.

Jesús lo que hizo fue seguir anunciando El Reino de Dios y su justicia, y afirmando que “lo demás se nos dará por añadidura”, porque el Padre sabe de lo que tenemos necesidad. El Maestro NO propuso soluciones técnicas al problema de los impuestos romanos, sino que hizo discípulo suyo a uno de sus recaudadores, considerado por eso “pecador público” o “publicano”: Leví llamado después Mateo. No lo llamó para hacerlo estratega de evasión fiscal, sino para cambiarle el centro de su corazón y pasar de interesarse por el dinero a interesarlo por los pobres, por los que lloran, por los que tienen sed de justicia, por los limpios de corazón, los hambrientos, desnudos, encarcelados, para darles de comer, vestirlos y visitarlos (¿te tengo que recordar los textos de este nuevo Mateo? Bueno ahí te van: capítulo 5 y capítulo 25).

Jesús dijo una vez “a los pobres siempre los tendrán entre ustedes” y para mí que eso significa:

“tu trabajo de cristiano nunca termina, porque siempre habrá quien se encargue de fabricar pobres; y tú, Judas (a quien se refiere en ese pasaje), deja que María de Betania me unja los pies, pues si eso hace conmigo ¿qué no hará por los pobres? Tú sal a las tinieblas y asegúrate tus 30 monedas de plata por tu traición a los principios que te inculqué con hechos y palabras”..

Que tendremos que pagar impuestos, ¡los tendremos que pagar!, no me cabe duda. Pero que eso tiene que ser el centro de nuestra vida, de nuestras decisiones últimas, de nuestro humor y de nuestra convivencia diaria: ¡eso depende de nosotros! No es “resignación cristiana” que criticaba Marx, sino sabiduría de la vida de quien se deja acercar por Cristo. Como los discípulos de Emaús, caminamos desilusionados porque pensábamos que Jesús, que multiplicó panes y peces, nos iba a sacar del IVA: pero ganaron los adversos y lo crucificaron. Jesús hoy nos dice (es traducción libre del arameo):

“Tu tesoro no está en tus grandes campos, sino en la perla preciosa que hay enterrada en ellos, en el corazón de cada persona que yo he redimido.

Yo tenía que sufir para excavar con mi cruz hasta ese corazón que mi Padre había hecho a su ‘imagen y semejanza’.

Si luchas con tu trabajo y toda tu inteligencia, con tu corazón y tu palabra, yo haré que pesques tu impuesto de valor agregado a derecha o izquierda de tu barca, que se ha fatigado toda la noche en vano:sólo boga mar adentro.

Y ya en tierra, yo te pido no dejar de caminar y partir el pan conmigo, más allá de tus desilusiones. Lo importante es el sentido poderoso de tu vida frágil.

Si paso a ser el centro de tu corazón te convertirás en misionero de la única “buena nueva” que vale todo esfuerzo: el Espíritu Santo se ha derramado en sus corazones y pueden hacer milagros de resurrección, que son los milagros del amor. No les harán daño los escorpiones. Valen más que todos los pajarillos del mundo.

¿Las MEDICINAS? Te propongo una “medicina alternativa”: la misericordia de mi Padre para ti y para ejercerla con los nuevos empobrecidos;

¿Los ALIMENTOS? Dame todos tus panecillos y peces: yo te los multiplicaré.

¿Los LIBROS? Alégrate más bien de que tu nombre esté escrito en el “libro de la vida”, pues sólo una cosa es necesaria: mi Palabra, y tú has escogido la mejor parte”.

Ni a ti ni a mí esto nos exonera de escuchar con inteligencia, sopesar argumentos con sensatez, debatir y asumir posición conforme el diálogo democrático se desarrolla ante cualquier problema o solución propuesta. Lo que sí puede ayudarte es a “relativizar” el EL IVA del MAL y aprovechar la Resurrección del Señor y el envío de su Espíritu en Pentecostés 2001 para “buscar los bienes de arriba”, como nos enseñó el luchador y corredor olímpico Pablo de Tarso (según sus comparaciones), queriendo indicar con ello que  somos peregrinos de valles tersos y montañas abruptas, y no nos debe entretener demasiado en nuestro camino ni el lago azul del 2 de julio, ni los pasamontañas lacandones incisivos de los derechos indígenas, ni las piedras picudas del IVA del MAL: hemos de seguir caminando hasta que Dios sea todo en todos, para que todos seamos hermanos solidarios en Dios.


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