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. En este enero del 2001 acaba de nacer, matemáticamente hablando, el siglo XXI. Yo invito hoy a imaginar ese nacimiento como el de una niña, primogénita del nuevo siglo, perteneciente a la gran "Familia Tercer Milenio" que inauguramos con sus esperanzas y sus retos. UNA NIÑA NOS HA NACIDO Del jubiloso matrimonio entre Don Año Dosmil y Doña Humanidad Jubilar, después de doce meses de gestación, nos ha nacido el primero de enero del Tercer Milenio, una hermosa criatura llamada Esperanza Dosmiluno, primogénita de la Familia Siglo Veintiuno. Recordamos que la boda se llevó a cabo con grandes festividades por todo el mundo, el año nuevo del 2000, con participación multitudinaria en las principales capitales del planeta, París, New York, Tokio, Londres, Roma, Madrid, México, Buenos Aires, Bogotá, Sud África, Sydney y muchas más, que en red internacional de radio y televisión nos fueron dando a conocer. Gran diversidad caracterizó el enlace nupcial, pero en todas partes tuvieron que ver las luces multicolores pirotécnicas, la música folclórica regional, los brindis más variados y las sonrisas de mucha gente. También, sin embargo, en las afueras del templo del espectáculo comercial, hubo algunas tragedias como suicidios colectivos de invitados que no quisieron participar, especialmente de la Familia Findelmundo y, lo más dramático, muchos mendigos que estiraban la mano y las ansias de reír, particularmente de las Familias Tercer Mundo cuyos apellidos son: los Desempleados, los Excluidos, los Ancianos Olvidados y los Niños de la Calle, que si reían, era por el nerviosismo del día de mañana. La anfitriona principal fue La Iglesia Católica, considerada madre de la novia, de apellido "Jubilar", quien mostraba títulos de autoría al reclamar que, pese a objeciones racionalistas muy propias de los siglos dieciocho, diecinueve y veinte, la Familia del Año Dosmil tenía mucho que ver con el nacimiento Cristo Jesús, su Señor, a tal grado que era la referencia mundial al decir unánimemente: Año Dosmil después de Cristo, parteaguas de la historia universal, con dos Milenios de garantía salvífica. Cabe anotar que tales alardes de la madre de la novia tienen sus verdades y sus vergüenzas, por las que ya pidieron cumplidas disculpas el Papa Juan Pablo II y los Cardenales de sus dicasterios vaticanos en meses pasados, ante la imagen de María Santísima llamada Pietá de Miguel Ángel. En muchas otras partes también se presentaron actos penitenciales de perdón, por tiempos pasados de intolerancia, inquisiciones y exclusiones. Como compensación de esos males y purificación colectiva, se invitaba a peregrinar a lugares jubilares de "indulgencia plenaria" y promesas de enmienda personal, comunitaria y católica o universal. Como "arras" del encuentro nupcial, en aquel día, se entregaron los novios Don Año Dosmil y Doña Humanidad Jubilar, esperanzas y proyectos, promesas y planes de luchar contra el hambre y la vasta pauperización, todo en favor de la concordia universal y los derechos humanos, compromiso de la paz que Cristo Jesús había venido a instaurar, como encarnación del Verbo de Dios, creador y redentor, y especialmente por el misterio de amor y dolor de su Pascua hecha de muerte y resurrección. Este año de gestación ha sido tutelado por Dios Padre, origen de la vida y de todo don perfecto; por Dios Hijo, redentor definitivo de la humanidad; y por Dios Espíritu Santo, experto en convertir los caos en cosmos, desde la creación del Mundo. Por fin, anunciamos de nuevo: ¡una Niña nos ha nacido, Esperancita Dosmiluno! que parece tener el sello de garantía del fundador de los dos milenios anteriores cristianos: nace sin estrépitos, más bien con características del pesebre de Belén, porque no hubo lugar para sus padres en la ONU, de quien se le quiere excluir. Sin embargo hay júbilo angelical, al revés del estreno del 2000, en muchos sencillos de corazón de esos que Jesús alabó y contrapuso a los sabihondos y en algunos magos que le ofrecen los tesoros de su fe trascendente al neoliberalismo, su esperanza en la fraternidad universal y su caridad eficaz con creatividad de empleos dignos. PERFIL DE LA NIÑA ¿A quién se parece o de quién prolonga los rasgos? es una práctica que tenemos ante un nuevo vástago humano, que desde luego deja al futuro de su libertad y avatares de la vida el desarrollo real, pero gustamos de percibir la impronta de los antecesores.
Para el desarrollo, nuestra hermosa Niña ha de ser amamantada con leche de la Naturaleza, porque hemos comprobado que la leche comercial le hace daño por artificial y hasta alterada. Tiene que ser una niña muy ecológica, muy oxigenada, en contacto con el agua, la luz, el aire y la tierra, porque si se nos empieza a entretener solamente con "Nintendos" y "Play Stations" se nos va a volver muy "virtual" (realidad virtual de computadoras) pero nada virtuosa sino caprichuda. Todo esto requiere, de nuestra parte continental e intercontinental, vivir al impulso del Espíritu de Dios, pues según la Biblia, en su primerito capítulo, El es quien convierte el caos en cosmos, o sea la confusión en belleza. Por eso invito a todos los que han leído hasta aquí, que le demos una triple BENDICIÓN a esta Niña hermosa, Esperancita Dosmiluno:
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