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TENDIERON LAZOS AL JUSTO

Ismael Gómez Gordillo M., M.Sp.S.

 

Justo Mullor, Nuncio Apostólico de Su Santidad Juan Pablo II, ya no está entre nosotros. Ha sido promovido para ser removido, según el conocido axioma romano “promo­veatur ut removeatur”.

Yo aquí quiero presentar mi homenaje personal y vocero de otros muchos a este hombre de Dios y de Iglesia. Me imaginaré delante de él, aunque nunca sucederá de hecho y él, quizá, ni se entere.

 

Al inicio de tu gestión te pedimos, don Justo, que realizaras tu nombre en la encomienda del Papa Juan Pablo II: que fueras “justo”, no más, no menos.

Fue en la primera visita que, con extraordinaria sencillez, nos hiciste a la Junta Directiva Nacional de la Conferencia de Superiores/as Mayores de México que conserva las siglas de CIRM (Conferencia de Institutos Religiosos de México).

A pesar de tus diplomáticas y virtuosas declaraciones a través de los medios de comunicación, podemos reconocer entre líneas que uno de los motivos de tu separación de nuestro lado fue tu posición y actuación en el problema de Chiapas.

¡Te arriesgaste mucho respecto a la diócesis de San Cristóbal de las Casas! A ciencia y conciencia, después de haber visualizado prudentemente la situación del país y de la Iglesia en esta parte de amerindia, apoyaste decididamente la acción del obispo Samuel Ruiz, Tatic para los indígenas creyentes y no creyentes, no sin aclararle los puntos de diferencia con tu visión personal. Pero ya ves, el binomio verdad-sinceridad es una luz que siempre la tiniebla aborrece.

Quizá Santa María de Guadalupe, a cuyas plantas te postraste al llegar del aeropuerto, te da protección al alejarte de nosotros, para que no te dañen más quienes han “tendido lazos al justo”, seguramente con un subconsciente o inconsciente que los excusa de culpa (“Padre, perdónalos porque no sabe lo que hacen” —exclamó Jesús), pero funesto para la reconciliación y pacificación que te propusiste entre nosotros; si tus opositores no han obrado con buena voluntad, peor para ellos: Dios puede perdonarlos, pero la historia dará cuenta de ellos.

Un texto bíblico me ha venido a la mente y lo he encontrado:  

Tendamos lazos al justo que nos fastidia,
se enfrenta a nuestro modo de obrar,
nos echa en cara faltas contra la ley
y nos culpa de faltas contra nuestra educación…

Es un reproche de nuestros criterios,
su sola presencia nos es insufrible,
lleva una vida distinta de todas
y sigue caminos extraños

(Sabiduría 2,12-15).

Tu vastísima experiencia en países de todo el mundo no fue suficiente: cuajó la intriga y la ironía de los prepotentes como sucedió con Jesús «aprisionado» entre las rejas constituidas por el Sanedrín religiosísimo, Pilatos y Herodes políticos convenencieros, prisión que terminó en cruz.

Has dado, en México —lindo y querido, ingrato y quebrantado— un paso adelante en tu configuración con Cristo. ¡Al menos que esta cruz que te llevas a cuestas esté adornada con flores de Xochimilco, tus pies con huaraches frescos y calados de Morelos, tus hombros con estola de tejidos multicolores de nuestro sureste, tu cabeza de canas no respetadas (Sabid. 2,10) con un sudario de nuestra sierra tarahumara y tus espaldas con un sarape policromo de Saltillo, dedicado por Don Raúl Vera desde su «simpático» destierro! ¡Llévate también nuestras lágrimas verónicas, rabiosas de impotencia, que convierta en fértiles las de María dolorosa al pie de la Cruz!

Yo te contemplo como signo para nuestros tiempos, estrenados en el 2000, en que quisiste ir a contracultura con la globalización económica que ve al planeta como predio de uso y abuso de los poderosos (denunciados por María en su Magnificat), y a los indígenas conscientes de sus derechos como «incidente histórico» —según declaró el Presidente Zedillo a la prensa mundial.

Tú exaltaste a los humildes y te llamarán «bienaven­turado» todas las generaciones que quieran impregnar del Evangelio con sencillez de corazón a los sencillos de corazón, para dar nuevo gozo a Jesús (Lc 10,21), en el Espíritu Santo.

A los ricos advertiste que el sólo tener dinero y nada más, era una pobreza peligrosa, por conllevar ordinaria­mente la ausencia de valores y ética, ausencia de sentido humano sacrificado en aras del lucro, ausencia de Espíritu cristiano que tiende a pauperizar a los demás «global­mente».

Nos dejas una huella a seguir y una advertencia a prever: la huella de la sinceridad en la verdad como paloma de la paz, y la advertencia de la prudencia propia de la serpiente, pues sigue siendo vigente que “son más sagaces los hijos de las tinieblas que los hijos de la luz”.

Marcha en paz, hombre de suave acento español y fuerte experiencia internacional: nosotros seguiremos nuestras luchas bajo la mirada de Santa María de Guadalupe, nuestra esperanza más firme de reconciliación nacional. Ya perdonaremos a los que nos hacen el mal de alejarnos tu mediación sensata y cordial, como hemos perdonado históricamente a quienes han dañado el Evangelio de la comunión incondicional por la imposición inquisitorial de su dogmatismo: “todo concurre para los que Dios ama”.

Gracias por la brecha de verdad amorosa y amor verdadero que has abierto a nuestros pasos nacionales, civiles y eclesiales. Gracias por la oración que precedía a tus intervenciones públicas. Gracias por tus palabras de poeta y hombre de Dios, por tus acciones de diplomático que buscó suavizar la alta tensión que dejó tu predecesor y que, probablemente, se renovará entre nosotros “siete veces más fuerte”, por haber barrido y limpiado la casa con dedicación.

El Espíritu del Resucitado nos hará salir adelante y, aunque no te hagamos un monumento en la calle Juan Pablo II de San Angel Inn, sábete que quedas esculpido en el corazón de muchos de nosotros como el Nuncio Apostólico que sí anunció al Cristo que siendo de condición divina se despojó de su rango y tomó la condición de siervo… obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios te exaltará y te dará entre nosotros un nombre sobre muchos nombres de los pobres poderosos:

Don Justo Mullor fue entre nosotros un verdadero señor justo, para gloria de Dios Padre.

 

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