Hemos sido
llamados, ustedes y yo, y todos los demás Misioneros del Espíritu Santo, a construir un
gran edificio. No lo haremos solos; se trata de una cooperación: ¡Lo demás lo
haré YO!
Ustedes,
Misioneros del Espíritu Santo, serán mis colaboradores en la conquista del mundo.
La
idea del edificio por construir (nuestra Congregación) ha venido de Nuestro Señor.
El Arquitecto es Él.
El que proporcionará los materiales, es Él.
El que
indicará la manera de emplearlos, es Él.
Él, Él,
Él, ¡siempre Él!
¿Y nosotros?
Nosotros somos los obreros
que tienen los ojos fijos en el Maestro para hacer su voluntad.
Para construir sólidamente y con belleza, bastará con hacer la voluntad del Maestro.
¡Manos a la obra!
Félix de Jesús
Rougier
Fundador de los Misioneros del Espíritu Santo