1. Introducción
En la Asamblea Extraordinaria que la Provincia celebró el año pasado (2005), encaminada a discernir los lugares de misión y reubicar estratégicamente el personal, les presenté la visión de Nuestro Padre en torno al tema.
Tocamos, casi con la mano, el corazón de nuestro fundador en lo que se refiere al llamado que hemos recibido de Dios y las consecuencias para la misión: Hemos sido llamados, ustedes y yo, y todos los demás Misioneros del Espíritu Santo , a construir un gran edificio… pero no solo … Se trata de una colaboración: «lo demás lo haré YO».
Descubrimos que Nuestro Padre tenía claro, en la mente y el corazón, que los proyectos eran en favor de una vida consagrada plena y de una riqueza carismática que deberíamos cuidar tanto en el estilo de vida como en la misión: Ante todo contemplativos y después hombres de acción; trasformándonos en Jesús; con Obras que nos son propias, etc., etc.
Reconocimos agradecidos que México debía ser la cuna […] pero que la Obra es mundial y que aquí había de crecer y desarrollarse antes de dispersarse a conquistar el mundo.
Por tratarse en ese momento del discernimiento de la fundación en la República Democrática del Congo, no nos centramos en nuestro análisis en todo el esfuerzo que Nuestro Padre llevó a cabo por consolidar la Congregación en México. Este fue uno de sus esfuerzos prioritarios.
Nos encontramos que Nuestro Padre no sólo pensaba en el crecimiento de la Congregación, Desde hace mucho tiempo pienso hacer nuestra primera fundación en Francia, sino que pasaba a la acción buscando campos específicos para su crecimiento: las otras casas [de la congregación] están en México, en donde el Episcopado nos ha dado toda su benevolencia, y donde hemos encontrado excelentes y numerosas vocaciones. Ahora que disponemos de más religiosos deseamos naturalmente extendernos y quisiéramos comenzar con una pequeña fundación en Francia.
Ahora que la Provincia continúa reflexionando en la implicación prioritaria marcada por el III Capítulo Provincial: discernir los lugares de misión y reubicar estratégicamente el personal, y dado que esta estrategia se orienta a capitalizar las fuerzas provinciales en favor de la misión que les ha sido confiada […], no se puede ignorar que ello exige la definición del estilo o perfil de cada comunidad, así como una reorganización del conjunto de la Provincia.
En esta coyuntura provincial me pareció interesante compartir con ustedes una reflexión en torno al comportamiento y los criterios que Nuestro Padre tenía en este tipo de asuntos. Me he centrado sólo en lo que se refiere a la posible fundación en Irlanda y usado únicamente las cartas a Mr. Lalor, pero los criterios que usó Nuestro Padre para discernir este asunto fueron los mismos que aplicó a lo largo de su vida.
Espero que sea una temática que ilumine su reflexión y que pueda dar un impulso y una orientación sobre el tema.
2. Una mirada atenta a la identidad congregacional
y a las circunstancias históricas concretas: la casa de Roma
En noviembre de 1926 abría sus puertas la casa de Roma de los Misioneros del Espíritu Santo , aquella casa que —como dijo Nuestro Padre Fundador— el Padre celestial se las dio a sus hijos con inmenso amor. Una casa que la congregación debe, como también lo dice Nuestro Padre, a los bienhechores Irlandeses.
La apertura de esta casa responde a causas diversas:
- La situación política de México que dificultaba mucho la vivencia religiosa de la naciente congregación.
- Los anhelos de Nuestro Padre de que la Congregación estuviera lista y preparada para cumplir con la misión que la Iglesia le confiaba.
- La visión eclesial de Nuestro Padre, su espíritu europeo, la situación concreta de las Universidades pontificias en esa época, etc.
En esta iniciativa podemos ver el amor que Nuestro Padre tenía por la Congregación y su visión de la realidad: sabía ver e interpretar los signos de los tiempos y de los lugares con realismo y con esperanza.
3. Realismo y esperanza: la fundación en Irlanda
Si cité anteriormente la relación de Irlanda y la casa de Roma, es porque en esa coyuntura relacional se va gestando el proyecto de la fundación en Irlanda.
La correspondencia de Nuestro Padre y el Sr. Redmond Matthew Lalor es abundante y nos muestra el corazón de Félix de Jesús.
En estas cartas se ve el proceso que Mr. Lalor sigue para discernir su vocación a la Congregación y, una vez que descubre la voluntad de Dios sobre su persona (no ingresar), se puede seguir el interés que Mr. Lalor y sus amigos despliegan en favor de la naciente Congregación y, en particular, en relación con los aspectos económicos de la misma.
La relación entre el Padre Félix y Mr. Lalor se va profundizando y va encontrando nuevas expresiones. Entre los temas que tratan sobresale la sugerencia-petición de Mr. Lalor sobre una fundación de la congregación en Irlanda.
Ciertamente Nuestro Padre quería el crecimiento de la Congregación y reconocía la oportunidad de ir a Irlanda:
- Regresamos muy favorablemente impresionados y la idea de un Noviciado en la misma Irlanda se ha enraizado fuertemente en mí. Por muchos a ñ os, en verdad, he nutrido en el interior de mi alma la esperanza de revivir, en algún monasterio importante de Irlanda, el antiguo espíritu de los monjes de Erin.
- El P. Thomas me refiere también su continua generosidad para con nuestra casa de Roma, y en particular me habla de su último regalo que nos capacita todo lo necesario, antes de que el P. Thomas regrese aquí, para preparar la futura y tan deseada fundación en Irlanda.
Espero que un día, podré mostrarle mi gratitud fundando un gran convento en Irlanda, donde revivirá la fe y la santa observancia de los antiguos monasterios de la amada Erin , que ha llenado el cielo con sus religiosos y vírgenes.
- Me siento confiado en que nuestro divino Señor ha escogido especialmente a Irlanda para tener una parte importante en el desarrollo de las Obras de la Cruz, y miro hacia el futuro deseando que llegue el día cuando nuestra querida Congregación y las demás Obras de la Cruz se enraícen en esa querida tierra y que de ahí se puedan extender a todas las naciones de habla inglesa.
Los textos en este sentido se podrían multiplicar. Sin embargo, este hombre de fuego, que deseaba el crecimiento de la Congregación, y que veía en Irlanda una óptima oportunidad, vuelve los ojos a la realidad congregacional y, en medio de una lucha interior, opta por la consolidación.
- Pienso más que nunca en la fundación en nuestra querida Irlanda. Pero faltan misioneros y hay que esperar que se formen los de Roma y que tengamos hombres muy completos, como ciencia y como piedad , que sean, en todo verdaderos misioneros del Espíritu Santo.
- Nuestra meditación sobre San Patricio y su espíritu de penitencia me ha hecho desear más que nunca la anhelada fundación de las Obras de la Cruz en Irlanda . Todos nosotros estamos orando a Dios, con grande dedicación, que acelere este proyecto y que pronto nos deje ver el establecimiento de una casa de la Congregación en la querida Irlanda.
- […] he podido trabajar por nuestro querido Señor y Él me ha concedido que la Congregación progrese, y yo no pierdo la esperanza que Él me dé la oportunidad de ver la fundación de algunas casas en Francia y en la querida Irlanda antes de morir. Nosotros acabamos de fundar una nueva comunidad en la República (mexicana) en la ciudad de Celaya y tenemos la esperanza de ver muy pronto una comunidad más aquí. Estas fundaciones, sin embargo, no impedirán la apertura de casas en el extranjero, tan pronto como las circunstancias justifiquen esa decisión. Yo sé que será una gran alegría para usted ver una casa de la Congregación en Irlanda, y yo le pido que haga oración a Dios para que Él nos dé a los dos esa alegría antes de que Él nos llame de esta vida.
Redmond Matthew Lalor murió el 17 de febrero de 1937 y Nuestro Padre Félix el 10 de enero de 1938. Ninguno de los dos vio hecha realidad la fundación en Irlanda.
Nuestro Padre Fundador, desde el cielo, ha visto el caminar de la Congregación y la apertura y cierre de muchas otras casas. Desde la casa del Padre, nos sigue acompañando en este peregrinar de la Congregación en cada una de sus provincias.
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¿Qué le diría Nuestro Padre a la Asamblea de la Provincia Félix de Jesús ahora que se reúne para discernir los lugares de misión y la reubicación estratégica del personal?
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¿Qué nos aconsejaría al tratarse de un asunto de alcance y consecuencias importantes y que comporta un proceso comunitario y provincial de mucha responsabilidad y un recorrido de discernimiento y de decisiones que deben tener en cuenta muchos factores?
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¿Qué haría él al constatar —como lo hizo ante la posible fundación de Irlanda— que la realidad se nos impone y que no estamos pudiendo responder a todo?
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¿Qué palabra nos daría al constatar que nosotros pensamos que la decisión no puede ser de sobrevivencia, sino de revitalización y nos viera partiendo de nuestra realidad, y planeando una dinámica provincial que tuviera en cuenta la preocupación constante por buscar la vitalidad o la calidad de vida evangélica para llevar a cabo eficazmente nuestra misión?
Es importante que cada comunidad y toda la Provincia en conjunto tome conciencia de esta implicación prioritaria. Es fundamental hacer este discernimiento con sentido de cuerpo . No podemos dar lugar a la indiferencia y al abstencionismo o, lo que es peor, al pesimismo y al derrotismo. Hemos de participar todos, con vivo interés, sintiéndonos familia y cuerpo. De esta manera todos podremos entender hacia dónde queremos ir como Provincia, por qué se hacen determinadas opciones y movimientos, qué es lo que se puede pedir o esperar de la comunidad y qué no. Nos ayudará también a tener claridad en las insistencias, a dar jerarquía, a matizar las visitas, a dejar ciertas discusiones y regateos … Cada comunidad deberá saber que el personal que se le envía es de acuerdo a su perfil o fisonomía, y que cada una contribuye, a su modo, a realizar la misión de toda la Provincia. Su hermano en la vocación,
Domenico Di Raimondo, M.Sp.S.
PROVINCIA FÉLIX DE JESÚS
Asamblea Provincial, julio de 2006
Jesús María, S.L.P.
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