pagina_01_13.jpg (1226 bytes)
Página Principal Página Principal
Página Principal



La exhortación apostólica
Ecclesia in America (2ª parte)

P. Jorge Ortiz González, MSpS.
Superior General


Después de haber presentado en la Primera parte algunas reflexiones generales en torno al documento "Ecclesia in America", paso ahora a la consideración de la estructura y los elementos significativos.

La Exhortación está compuesta de una introducción, seis capítulos y una breve conclusión. Todo está centrado en la persona de Jesucristo: lleva a Él o de Él toma inspiración para iluminar las diversas actitudes.

La Introducción (1-7) ubica el documento en la historia pasada y reciente de la evangelización del Continente, así como en el proceso de los Sínodos continentales que preparan al Gran Jubileo. Se insiste en que debemos mirar a "América como una realidad única" (5). En este sentido, se subraya cómo la experiencia sinodal permitió vivir un encuentro entre el Norte, el Centro y el Sur, "no sólo como hermanos del Señor, sino también como miembros del Colegio Episcopal" (4).

El Capítulo I (8-12) se centra en describir el "Encuentro con Jesucristo vivo" a partir de los encuentros narrados en el Nuevo Testamento. No obstante ser el más breve, es el punto fundamental de arranque.

En la Iglesia, con la ayuda de la Virgen María, hoy se continúan realizando los encuentros con Cristo. Son particularmente sugestivos los "lugares" donde nos podemos encontrar hoy con El: en la Sagrada Escritura —hecha oración—, en la Liturgia y en las personas, especialmente en los pobres. Se eliminó un cuarto lugar que hablaba de las maravillas de la creación. Se resalta poco la acción del Espíritu Santo.

El Capítulo II (13-25), titulado "El encuentro con Jesucristo en el hoy de América", resalta lo positivo que ha existido y existe en nuestro Continente, lo cual es prueba de la presencia viva de Cristo entre nosotros; al mismo tiempo señala algunos aspectos negativos, "situaciones de pecado que dejan entrever la necesidad de la conversión y del perdón del Señor" (13).

Los numerosos mártires, santos y beatos que tenemos, son "la expresión y los mejores frutos de la identidad cristiana de América" (15). Lamentablemente, en la nota 35, en que se hace el elenco de estos santos, no aparece San Felipe de Jesús.

Se hace notar la importancia de la piedad popular, la presencia católica oriental, lo realizado por la Iglesia en el campo educativo y social. Se valora el creciente respeto por los derechos humanos, aunque falta mucho por hacer. Se analiza lo positivo y negativo del fenómeno de la globalización y urbanización creciente. Se expresa la preocupación por los problemas de la deuda externa, corrupción, narcotráfico y ecología.

El Capítulo III (26-32), titulado "Camino de conversión", elimina la primera parte: "El encuentro con Jesucristo", que aparecía tanto en los Lineamenta como en el Instrumentum Laboris. Sin embargo, el final del primer párrafo con que se inicia el capítulo, dice explícitamente que "el encuentro con Jesús vivo, mueve a la conversión" (26); y, más adelante, "Es necesario renovar constantemente el encuentro con Jesucristo vivo, camino que nos conduce a la conversión permanente" (28).

La señal más clara e incuestionable de que alguien se ha encontrado con el Señor es que ha cambiado su mentalidad y su modo de actuar, dejándose moldear por los criterios evangélicos; de lo contrario, su "cristianismo es sólo nominal" (26).

Hay que resaltar que la conversión tiene una dimensión social (27), que debe ser permanente (28) y bajo la guía del Espíritu Santo (29). Se invita a fomentar "el sacramento del perdón" (32).

El Capítulo IV (33-51) es el más largo. Aquí también, como en el anterior, sólo se dejó "Camino para la comunión". Sin embargo, se sobreentiende que ese camino es el encuentro con Jesucristo, como aparece claramente en el título de la Exhortación.

Todo lo que es la Iglesia: personas, ritos, estructuras y acciones hemos de ser "signo e instrumento de la comunión querida por Dios, iniciada en el tiempo y dirigida a su perfección en la plenitud del Reino" (33).

Hay que resaltar que "esta comunión, existente en la Iglesia y esencial a su naturaleza, debe manifestarse a través de signos concretos" (ibid).

La Exhortación va recorriendo las diversas instancias de comunión, partiendo de la Eucaristía "que continúa siendo el centro vivo permanente en torno al cual se congrega toda la comunidad eclesial" (35).

El Capítulo V (52-65) tiene como título "Camino para la solidaridad", y presupone también que este camino parte del encuentro con Jesucristo. Así se plantea al inicio del Capítulo: "La conciencia de la comunión con Jesucristo y con los hermanos, que es, a su vez, fruto de la conversión, lleva a servir al prójimo en todas sus necesidades, tanto materiales como espirituales, para que en cada hombre resplandezca el rostro de Cristo" (52). Por tanto, quien se ha encontrado con el Señor, no tiene otra alternativa que darse a los demás; si no lo hace, no se ha encontrado de verdad con Jesús y es un mentiroso.

El capítulo desarrolla las diversas formas y exigencias de la solidaridad, iluminadas siempre por la Doctrina Social de la Iglesia. Propone la globalización de la solidaridad y enumera diversos pecados sociales que claman al cielo. Se dice una palabra actualizada obre derechos humanos, deuda externa, corrupción, drogas, carrera de armamentos, cultura de la muerte, indígenas y migración.

Cuando se votó el documento, el n.58 tenía la forma clásica de "opción preferencial por los pobres". Sin embargo en la redacción final se puso "amor preferencial por los pobres y marginados". Se quiere subrayar que este amor preferencial no es optativo, sino obligatorio, porque es esencial al cristianismo. Una vez hecha la opción fundamental por Cristo, no hay libertad de optar o no por los pobres, pues el Señor se ha identificado con ellos.

No se trata de descalificar cuanto se ha dicho sobre esta opción en documentos anteriores; tampoco hay una regresión o involución, sino una consolidación. Se le da más fuerza al no hacerla optativa, sino fundamental.

El Capítulo VI (66-74), titulado "La misión de la Iglesia hoy en América: La Nueva Evangelización", no aparecía como documento aparte ni en los Lineamenta, ni en el Instrumentum Laboris, ni en el elenco de Proposiciones votadas y aprobadas en la Asamblea sinodal. Sin embargo, el contenido estaba disperso en otros capítulos. Los redactores integraron las diferentes propuestas sinodales, y el Papa las considera como "un programa nuevo, que puede definirse en su conjunto como ‘nueva evangelización’. Como Pastor supremo de la Iglesia, deseo fervientemente invitar a todos los miembros del pueblo de Dios… a asumir este proyecto y a colaborar con él" (66).

Se insiste en que evangelizar es "la tarea fundamental" de la Iglesia (ibid). Se resalta la importancia de la catequesis, la evangelización de la cultura, de los centros educativos y de los medios de comunicación. Se aborda el desafío de las sectas y la misión ad gentes.

Concluye la Exhortación con una llamada a la esperanza y a la gratitud (75), y con una oración a Jesucristo por las familias de América (76).

Todo aquél que quiera mantenerse fiel al Espíritu Santo y a la Iglesia encarnada en este tiempo y lugar, ha de asumir la Exhortación con espíritu de fe para descubrir los caminos por los que el Espíritu lleva a su Iglesia aquí y ahora.

Hay que dejarse conducir por el Espíritu, en vez de seleccionar, aprobar y aplicar sólo aquello que vaya de acuerdo con la propia postura, ya que el Espíritu no sólo estuvo en Medellín, Puebla y Santo Domingo, sino también en este Sínodo.

Que Santa María de Guadalupe, cuyo "rostro mestizo fue ya desde el inicio un símbolo de la inculturación de la evangelización", sea nuestra "guía y estrella" (70).

Jorge Ortiz González, M.Sp.S.
Superior General


Regresar a Temas de reflexión
    

     

 

| Quiénes somos | Espiritualidad | Misión | Vocaciones | Dónde estamosPara MSpS |

| Concepción C. de Armida  |  Félix de JesúsFamilia de la Cruz |
Noticias  |  Temas de reflexión  |   La opinión de los visitantes |